Ruta del Cerrato

16 de May del 2017

El Valle del Cerrato es una extensa comarca natural que abarca un gran sector de la provincia de Palencia, además de incluir también zonas vallisoletanas y burgalesas. Sus fronteras aproximadas son los cauces de los ríos Pisuerga, Arlanza y Esgueva, y su aspecto varía desde los páramos desnudos a frondosos rincones verdes junto a pequeños arroyos.

Las recomendaciones que apuntamos son sólo un poco de todo lo que es digno de conocerse en esta peculiar tierra. Partiendo desde Palenzuela hacia el sur y tomando una pequeña carretera comarcal, atravesamos Villahán y Tabanera, y nos dirigimos hacia Antigüedad, en cuyas cercanías se encontraron restos de una iglesia mozárabe, junto a una ermita. Desde Antigüedad, siguiendo hacia el sur, y cerca de Cevico Navero, encontraremos las bellas ruinas del monasterio premostratense de San Pelayo de Cerrato; el pueblo aún conserva una iglesia con partes románicas. También el cercano pueblo de Villaconancio conserva en su iglesia los hermosos ábsides románicos, y en Hérmedes existe una ermita con elementos mozárabes.

Pasando a la provincia de Valladolid, y junto al río Esgueva, podemos admirar los hermosos castillos de Encinas y, río abajo, de Villafuerte. Pasando otra vez a Palencia, es interesante visitar Vertavillo, con restos de muralla, rollo e iglesia románico-gótica, y Castrillo de Onielo, que conserva una torre fuerte y la iglesia románica. Más hacia el oeste, y ya junto a la autovía, se encuentra Dueñas, ciudad de gran importancia histórica y con abundante patrimonio artístico, que bien merece una detenida visita. Muy cerca se encuentra el célebre monasterio de San Isidro, más conocido como La Trapa, famoso por el chocolate que hacían sus monjes; la iglesia conserva su antigua fachada románica, y la hospedería alberga a todo tipo de personas que requieran paz y silencio. A continuación es interesante visitar la iglesia de Villamuriel, románica, y la basílica visigótica de San Juan, en Baños de Cerrato, fundada por el rey Recesvinto en el siglo VII, y donde también se conservan las fuentes que dieron nombre a la villa. En dirección a Burgos, de vuelta a Palenzuela, podemos detenernos en Torquemada y, desviándonos ligeramente, visitar las ruinas del castillo de Hornillos, antes de regresar.