Calzada romana

16 de May del 2017

El observador cuidadoso apreciará, en las inmediaciones de la ermita, el lugar por el que discurrió una vía romana, donde aún se conserva un pequeño puentecillo de un solo ojo sobre un arroyo.

Este puente salva un estrecho cauce, y tiene unos tres metros de ancho; su forma es ligeramente triangular, y junto a él existen unos montículos que pueden pertenecer a restos enterrados de otras construcciones.

La villa de Tordómar, también ribereña del Arlanza, posee en sus cercanías un puente similar, lo que fortalece la teoría de que ambos son restos de una calzada romana que seguía el curso del río. Además, en el paraje se encontraron hace tiempo elementos arqueológicos de época romana, lo que confirma las anteriores hipótesis.